La farmacia comunitaria, esencial para el abordaje eficaz de la fragilidad de las personas mayores

El 69% de los españoles compran sus productos de autocuidado en la farmacia comunitaria

«Necesitamos establecer redes de colaboración y coordinación entre las diferentes disciplinas y servicios sanitarios y sociales para ofrecer una atención eficaz y eficiente que permita realizar un correcto abordaje de la fragilidad y la promoción del envejecimiento saludable». Así se manifestó Inmaculada Castillo, adjunta a la Dirección Técnica del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, en una Jornada Técnica organizada por la Comunidad de Madrid para estudiar el proceso de la fragilidad en personas mayores y en la que intervino con la conferencia La oficina de farmacia como punto sanitario para la detección precoz y seguimiento de la fragilidad.

La fragilidad es un síndrome geriátrico que se caracteriza por la disminución de la capacidad del organismo para responder a los factores estresantes externos, lo que provoca en el individuo riesgo de caídas, declive funcional, discapacidad, dependencia, institucionalización e incluso la muerte. Viene determinada por indicadores clínicos como la pérdida de peso, el cansancio, la baja actividad física y la escasa fuerza muscular, además de otros factores fundamentales relacionados con la capacidad mental y social de la persona. «No es una consecuencia inevitable del envejecimiento -explicó Castillo-, y se necesita un enfoque que potencie la prevención y la detección temprana».

En este sentido, sostiene que entre las líneas estratégicas de actuación se encuentran desde la prevención y promoción de la salud y la formación adecuada de los profesionales hasta la atención integral, la coordinación sanitaria multidisciplinar y el uso adecuado del medicamento.

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